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domingo, 4 de septiembre de 2011

Diamantes en el cielo… continuación.

Después de mi anterior entrada “Diamantes en el cielo” , y sin que sirva de precedente, no he podido sustraerme a añadir una continuación, al ver una reciente noticia difundida el pasado 25 de agosto en ABC sobre el descubrimiento de la asociación de un púlsar, estrella de neutrones que gira a gran velocidad, y un planeta súper-denso que es  el remanente de una estrella masiva. Según los investigadores que lo han estudiado, este planeta remanente ha de estar compuesto fundamentalmente de carbono y oxígeno y su densidad es tan alta que su estructura es cristalina, por lo que ha de ser similar a un diamante, cinco veces el tamaño de la Tierra pero tan denso como Júpiter.
Los estudios han sido publicados en la revista Science y aquí os dejo la referencia bibliográfica:
M. Bailes, S. D. Bates, V. Bhalerao, N. D. R. Bhat, M. Burgay, S. Burke-Spolaor, N. D’Amico, S. Johnston, M. J. Keith, M. Kramer, S. R. Kulkarni, L. Levin, A. G. Lyne, S. Milia, A. Possenti, L. Spitler, B. Stappers, and W. van Straten. Transformation of a Star into a Planet in a Millisecond Pulsar Binary. Science DOI: 10.1126/science.1208890. Published Online August 25 2011

Aquí tenéis, también, el video explicativo que acompaña a la noticia:
Así pues, me alegra ver que lo que me llamó la atención hace un tiempo sigue siendo actualidad.

lunes, 25 de julio de 2011

Diamantes en el Cielo

Siempre me he preguntado por que seguimos viviendo en casas hechas de piedra o derivados, y a la vista de desastres como el terremoto de Lorca o el seísmo de Fukushima y sus pérdidas en patrimonio y vidas, no puedo menos que dudar de la real capacidad tecnológica de nuestra especie, aún cavernícola.
Ante noticias como las anteriores, siempre me acuerdo de una idea desarrollada por Sir Arthur C. Clarke en el tercero de sus libros de la saga “2061 Odisea tres” y completada en el ultimo “3001 Odisea final”, ante el hallazgo de montañas ingentes de alótropo cristalino del carbono (diamante) en Europa, satélite de Júpiter, y que tras cambiar la base económica mundial sirve para recubrir y perpetuar los monumentos arquitectónicos terrestres.
La idea no es un absurdo y la fundamenta en artículos científicos reales publicados,  como el de Marvin Ross en Nature en 1981 titulado “La capa de hielo en Urano y Neptuno: ¿diamantes en el cielo?” sobre el origen de diamantes en el núcleo de grandes planetas gaseosos, o el de John D. Isaacs y otros, con el título “Satellite Elongation into a True Sky-Hook” publicado en Science en 1966, que teoriza sobre la posibilidad de construir ascensores o cables de conexión con satélites geoestacionarios, con diferentes materiales entre ellos los diamantes.
Y no sería de extrañar que se consiguiera si hubiera verdadero empeño y capacidad intelectual suficiente donde ha de haberla (El Atlantis ha hecho su último viaje...)
No hace mucho se publicaba el hallazgo de la krotita, un nuevo mineral en un meteorito, anterior a la formación de la Tierra y que es una mezcla refractaria de calcio y aluminio. O la noticia de que  la sonda espacial Génesis detecta materia solar que pone en duda que el Sol y los planetas como el nuestro se originaran al mismo tiempo. Y también a finales del pasado año, el descubrimiento de aminoácidos esenciales para la vida en un meteorito encontrado en Sudán.
¡Nos queda mucho por andar, para despegarnos del útero materno de Gaya, y nacer de verdad como especie!
Como mínimo sería interesante, que lo de los diamantes se hiciera realidad y se pusiera fin al comercio actual que origina hechos como lo descrito en la película “Diamantes de sangre”


Yo prefiero otras versiones de diamantes:

·       Lucy in the Sky with Diamonds (The Beatles)

·       Diamonds on the soles of her shoes (Paul Simon and Ladysmith Black Mambazo)